En Mi padre (colección insurgentes, Punta Umbría, 2008) la poeta malagueña Isabel Bono resuelve un mantra de larga y feliz gestación. La idea del padre ha sido y será una de las motivaciones creativas más extendidas de la cultura occidental, para bien o para mal, para matarlo o para deificarlo, para odiarlo o para amarlo, la imagen del padre ha ido construyéndose colectivamente, generación tras generación, en una suerte de encademiento que ha ido marcando el signo de los tiempo.
Aquí y ahora, en estos tiempos que corren tan desdibujados de referentes de peso, Isabel Bono nos detalla a su padre: lo construyo, lo reconstruyo, lo deconstruye, lo aumenta, lo acaricia, lo disminuye, lo enumera, lo hace irreal y real a la vez, extraordinario y ordinaria al mismo tiempo, padre al fin y al cabo, amado, sí, en las contradicciones que cada humano representamos y que, precisamente por ser paradógico, es vulnerable y, por tanto, humano.
En un estilo directo, sencillo y bello, frágil y sincero, Isabel Bono consigue un retrato que conjuga a la perfección forma y fondo, que desde la particularidad resulta de interés para cualquier lector y que uno lee con una sonrisa en la boca, tal vez porque todos tenemos padres y, por muy odiosas que sean, uno acaba haciendo comparaciones. Sin embargo, la prosa limpia de Isabel resulta cristalina y absolutamente incomparable.
A.C.G. 2008
-
- http://lasletrasdearena.blogspot.com
- 24. ago 2008 @ 19:36:35

De repente se cruzaron en mi cabeza 1000 poemas con el mismo tópico. Agradecida por la reseña, habrá que leer algo de la autora.
Un saludo